Gobierno de Río Negro
Energía

La Zona Atlántica ya siente el impacto energético

La nueva etapa energética de Río Negro empieza a sentirse con fuerza en la Zona Atlántica, donde los grandes proyectos ya generan movimiento concreto en comercios, alojamientos, transporte, servicios, proveedores y familias que encuentran nuevas oportunidades vinculadas al crecimiento de la actividad.

Fecha: 16 de junio de 2026
Los grandes proyectos ya generan movimiento concreto en la Zona Atlántica. Crédito: Gobierno de Río Negro

Los primeros datos muestran una foto clara del proceso: en el paquete Punta Colorada se registraron más de $15.902 millones en compras a proveedores rionegrinos, con 103 empresas activas, lo que confirma que el impacto ya empieza a expresarse en empleo, consumo y servicios dentro del territorio.

Sierra Grande aparece como uno de los puntos más dinámicos de esta nueva etapa. La localidad concentra 62 empresas activas vinculadas al paquete relevado, el 60% del total. Fuerte presencia en ferretería, alojamiento, transporte, materiales, vigilancia, gastronomía y servicios. También aparecen San Antonio Oeste, Playas Doradas, Viedma, Cipolletti, Allen y otras localidades rionegrinas que empiezan a integrarse a la cadena.

El Gobernador Alberto Weretilneck señaló que este proceso debe ser acompañado con cercanía y responsabilidad. “Sabemos que una gran obra también cambia la vida cotidiana de las comunidades. Por eso el Estado tiene que estar presente: para ordenar, acompañar y cuidar que el crecimiento de manera equilibrada”, expresó.

El impacto también se ve en rubros cotidianos. En transporte de personal se movilizaron más de $5.164 millones, en alimentación y viandas otros $4.059 millones, en combustible más de $1.312 millones y en alojamiento otros $900 millones. También se suman ferreterías con cerca de $770 millones, materiales de construcción con $620 millones, vigilancia y seguridad con $480 millones, salud ocupacional con $470 millones y servicios ambientales con $220 millones, entre otros.

No se trata solo de una gran obra. Es movimiento en hoteles, viviendas de alquiler, estaciones de servicio, comercios, corralones, ferreterías, emprendimientos gastronómicos, transportistas y prestadores locales. En Sierra Grande, más de 30 propietarios de alojamientos comenzaron a rentabilizar espacios que antes estaban ociosos, generando ingresos familiares adicionales.

La respuesta del sector privado también muestra la expectativa que despierta esta etapa. El Registro Provincial de Proveedores Energéticos ya reúne 479 empresas inscriptas. Las Grutas concentra casi el 20%.

El Gobierno, sin embargo, dosifica las expectativas. Se trata de ordenar la cadena, acompañar a las pymes, fortalecer la formalización, generar mejores condiciones de financiamiento y preparar trabajadores para las etapas que vienen. “No queremos prometer que todo cambia de un día para el otro. Queremos construir un proceso serio, con trabajo local, empresas locales y comunidades que puedan crecer sin perder equilibrio”, sostuvo Weretilneck.

La Zona Atlántica tiene una ventaja: no parte de cero. Cuenta con tejido comercial, experiencia en servicios, capacidad turística, trabajadores disponibles y una ubicación estratégica para los nuevos proyectos energéticos. El desafío es conectar esas capacidades con la demanda que se abre.

La nueva etapa productiva no reemplaza la identidad de la región: la potencia. El turismo, el comercio, los servicios, la construcción, el transporte y la logística pueden crecer si la energía se integra al territorio y no funciona como una actividad aislada.

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