Todo comenzó durante la madrugada, cuando un operador del sistema de videovigilancia realizaba tareas de control rutinario sobre una de la cámras ubicadas en Yrigoyen y Avenida Catriel. En ese recorrido visual, algo llamó su atención: entre un grupo de jóvenes, uno de ellos realizó un movimiento rápido y guardó en su cintura un objeto que, por su forma y modo de ocultamiento, parecía un arma de fuego.
Ante esa situación, y sin perder de vista a las personas involucradas, el operador dio aviso inmediato al personal de la Comisaría 9°. A partir de ese momento, se inició un seguimiento en tiempo real a través de las cámaras, informando cada desplazamiento, cada giro y cada cambio de dirección, lo que permitió orientar con precisión al personal policial en la calle.
Gracias a esa coordinación, móviles policiales lograron interceptar al grupo en Noruega y Avenida Roca, evitando cualquier situación de riesgo mayor. En el lugar, se identificó a tres personas: un joven mayor de edad, de 19 años, y dos adolescentes de 16. Durante la requisa preventiva, se constató que el objeto que había generado la alerta era una pistola de gas comprimido, visualmente muy similar a un arma de fuego real.
Aunque no se trataba de un arma letal, la intervención estuvo plenamente justificada. Desde una cámara, a varios metros de distancia, la diferencia es imposible de advertir. Ese detalle vuelve a poner en valor la responsabilidad del operador del 911 RN Emergencias, que no dudó en actuar ante una posible amenaza en la vía pública.
Además, el procedimiento permitió retirar de circulación un elemento que, por su apariencia, podría haber generado pánico o una reacción peligrosa. El arma fue secuestrada de manera preventiva y el joven mayor de edad quedó demorado conforme a la normativa vigente, mientras que los menores fueron identificados y resguardados.
Este hecho refleja el impacto concreto del trabajo silencioso que se realiza todos los días en el Centro de Monitoreo 911 RN Emergencias. Detrás de cada pantalla hay personas entrenadas para observar, interpretar conductas y tomar decisiones en segundos, sabiendo que una alerta a tiempo puede marcar la diferencia.
Finalmente, la intervención coordinada entre tecnología y presencia policial volvió a demostrar que la prevención comienza mucho antes de que ocurra un delito. En este caso, empezó con una mirada atenta detrás de una cámara y terminó con una situación de riesgo neutralizada, sin violencia y con un claro mensaje: el control y la prevención están activos en cada rincón de la provincia.